El 20 de marzo de 1890 fue dejado en la Casa de Expósitos (huérfanos) en la Avenida Montes de Oca nº40, un pequeño niño. Fue bautizado al día siguiente por las Hermanas de la Caridad con el nombre de Benito Juan Martín y estimaron que tenía 3 semanas de vida, por lo tanto siempre está considerado que ese niño, que sería luego Benito Quinquela Martín había nacido el 1º de marzo.

Recién en 1897, fue retirado por un modesto matrimonio formado por el genovés Manuel Chinchella (que en italiano se pronuncia “quinquela”) y la entrerriana Justina Molina. Cursó tan sólo dos años en la escuela primaria, que abandonó para trabajar en la carbonería de sus padres.

Aunque a los 17 años tomó algunas clases de pintura con Alfredo Lazzari, es un autodidacta que creó su estilo personal.

En 1914 participó del Salón de Recusados del Salón Nacional. En 1917 conoció a Pío Collivadino, Presidente de la Academia Nacional de Bellas Artes, quien se deslumbró con el joven artista y lo alienta a exponer sus obras. En 1918 expuso en Galería Witcomb de Buenos Aires y al año siguiente recibió el Tercer Premio del Salón Nacional, pero nunca más envió obras a dicho certamen.

En la década del ’20 expuso con gran éxito en Madrid, París, New York, La Habana, Roma y Londres. Y también en Buenos Aires, en Amigos del Arte en 1924 donde conoció al Presidente Marcelo Torcuato de Alvear y a su mujer Regina que se convirtieron en sus más importantes impulsores.

En 1931, siendo ya reconocido en el mundo, expuso en Santa Fe y se dedicó a trabajar en su sueño: una escuela y museo en La Boca. Donó un fabuloso terreno donde se construyó la Escuela Museo Pedro de Mendoza, pintó 18 murales para sus aulas y en el último piso instaló su estudio y vivienda. Realizó una tarea filantrópica única en nuestro país que consistió en un jardín de infantes, un lactarium, una escuela de artes gráficas, un instituto odontológico y numerosas donaciones a lo largo y lo ancho del país.

En 1944, luego de veinte años de no exponer en Buenos Aires, realizó una nueva muestra en Witcomb. Volvió a exponer allí en 1953, más de cien mil personas visitaron su exposición, nunca en la historia de la Argentina un artista concitó tanto interés.

Realizó exposiciones en casi todas las provincias que lo invitaron y realizó una importante tarea como grabador. Falleció en el Instituto del Diagnóstico el 28 de enero de 1977.

Comenzó pintando paisajes del natural, tanto en Córdoba como en Isla Maciel, pero no satisfecho con los resultados decidió que sería La Boca del Riachuelo su único tema. Su pintura se caracteriza por un grueso empaste de materia, ya que trabajaba con una cuchara de albañil. Su fuente de inspiración era la ribera del Riachuelo pero no los representaba de forma realista sino pintando sus sueños y deseos para con el barrio, con mucha actividad y agregaba edificios de rascacielos donde siempre las chimeneas demostraban que se estaba trabajando. Toda su obra, que lo ha hecho el pintor más popular de la Argentina, es un canto al trabajo.

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