Gutiérrez Zaldívar nos habla sobre cómo Gustav Klimt, artista plástico austríaco, pasó de no ser muy reconocido a revertir la situación luego de que el gobierno de Austria recuperara, hace dos décadas, 5 de sus obras que ese encontraban en el Palacio Belvedere y habían sido confiscadas por los nazis.

Sobre el erostismo transmitido por sus obras, principalmente por El Beso, obra cumbre de su producción, la cual sin recurrir a desnudos, carga de erotismo la escena a través del ambiente y de sus rostros.

La nota completa escrita por Ignacio Gutiérrez Zaldívar pueden leerla en El Cronista.

Fotos:

Sensuales damas, vendidas en 170 millones de dólares.

Jardín en venta en Londres.

Detalle de retrato de Adele, vendido en 150 millones.