Delicado colorista, se dedicó exclusivamente al paisaje, respetando como pocos la luz de cada lugar. Pintó con igual pasión los motivos urbanos y los rurales, ya que tenía su estudio en Parque Patricios, pero pasaba largas temporadas en Los Cocos, Córdoba, donde pintó magníficos paisajes serranos, como la obra titulada “Camino Serrano” en 1948.
Italo Argentino Botti nació en Buenos Aires el 6 de enero de 1889, cursó estudios en la Academia Nacional de Bellas Artes de la que egresó en 1916.
En 1914, siendo aún alumno, se presentó en el IV Salón Nacional de Bellas Artes, Además, sus obras triunfaron en otros importantes eventos de la época, como el Salón de Acuarelistas, los Salones de Otoño de la ciudad de Rosario, el Salón Municipal de Buenos Aires, el Salón de Santa Fe, entre otros, en los que recibió numerosos premios.
Su historia no cuenta con el clásico viaje a Europa -tradicional en la formación de nuestros artistas-, Botti nunca salió de nuestro país, pero fue un pintor nómade que disfrutó de Bariloche y de los más bellos rincones de nuestra Argentina.
Expuso sus obras en tradicionales salas porteñas, como Witcomb y Müller, y también en Rosario, Bahía Blanca, Mar del Plata y Santa Fe. Desde la década del sesenta hasta su muerte, en 1974, expuso preferentemente en Galería Velázquez.
Con dominio técnico y exquisita sensibilidad reflejó como pocos la atmósfera nostálgica y brumosa del riachuelo, las callecitas porteñas y los nítidos cielos y el clima de placidez y descanso que se respira en las sierras cordobesas.
Italo Argentino Botti, a quien la crítica no dudó en definir como un poeta, falleció en Buenos Aires, a los 85 años, el 8 de febrero de 1974.