Hijo y nieto de marplatenses, Néstor Villar Errecart adora su ciudad natal, convive plenamente con la naturaleza de aquella tierra donde se conjugan el mar, la pampa y el cielo, grandes inspiradores de su obra. “Amo Mar del Plata, quiero su naturaleza, admiro a Astor Piazzolla y respeto mucho a Juan Carlos Castagnino, otro de los grandes creadores marplatenses.” Néstor fue director del Museo de Bellas Artes de la ciudad que lleva el nombre de este gran pintor, y su interés por todo el quehacer cultural y educativo de su ciudad lo llevó a aceptar el cargo de Director de Cultura, en la década del 90.
Ya a los 17 años sabía que iba a ser artista. Recuerda Néstor: “un 1° de mayo de 1954 cuando vi a un par de muchachos pintando en la costa sentí que la pintura era algo importante para mí, ahí descubrí la pintura…” Estudió con René Hart, un pintor francés radicado en Mar del Plata y tomó clases con Demetrio Urruchúa y Vicente Forte. Siempre que podía viajaba a Buenos Aires a visitar exposiciones y museos y acercarse al mundo del arte que tanto le fascinaba.
Desde la década del 70 participa en los salones, primero municipales y regionales y luego, con gran satisfacción en el Nacional. Esto le posibilitó, al igual que a muchos artistas del interior del país, dar a conocer su obra en la gran ciudad de Buenos Aires y a nivel nacional y abrirle las puertas a las galerías de arte, donde también comenzó a exponer en forma individual.
En sus obras siempre está presente el paisaje de Mar del Plata, pero con una imagen surrealista, están el mar, los médanos, los pastizales, el campo, la playa, el cielo, pero sobre todo está el “espíritu de su aldea”, que es lo más difícil de representar para un artista. “Yo no pinto con una imagen a priori. Empiezo manchando sin sentido toda la tela y después juego con las sugerencias que me da la mancha…”, dice. Trabaja con el óleo de la misma manera que se trabaja con la tinta o el lápiz, va entramando la materia, superponiendo transparencias; de esta superposición de tonos van surgiendo otros, hasta formar finalmente la trama pictórica. Pinta con óleos, témperas, lápices y también realizó unas maravillosas tintas en las cuales refleja y rescata el importante patrimonio arquitectónico de la ciudad.
En el año 2004 participó en el “Homenaje a Salvador Dalí de los Artistas Argentinos” que realizamos en Zurbarán, con una obra característica de su estilo y donde aparecen la pequeña iglesia de Cadaqués, Salvador, Gala y “Bernardo Mar” un personaje inventado por Néstor, que suele “recorrer” en bicicleta el paisaje de sus obras.
Villar Errecart es también un gran maestro, da clases en su taller y también es profesor en la Facultad de Humanidades de la Universidad FASTA (de la Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino). Dice el artista: “les enseño fundamentalmente el manejo técnico y el desarrollo imaginativo, les enseño a leer y escribir pictóricamente…”
Esta tarea maravillosa la comparte con su trabajo constante frente a la tela, los pinceles y los lápices con una meta que se renueva día a día: “Me gustaría pintar algo que realmente tenga que ver con mi vida, mi familia y con Dios, que pudiera poner todo eso dentro de una tela”, nos confiesa Néstor, y creemos que sin duda este gran pintor y amigo lo logra en cada una de sus obras.