Carlos nace en la primavera del 1942 en Martínez provincia de Buenos Aires y paso los mejores momentos de su infancia en la casa de su abuela Maria del Pilar, quien le permitía jugar con sus oleos y pinceles mientras pintaba paisajes de minuciosa factura y que a los seis años le regaló un tratado de pintura escrito por Leonardo da  Vinci.
Luego de su frustrado bachillerato Carlos Scaglione se dedicó alentado por su abuela al dibujo y trabajó como aprendiz sin remuneración en el departamento de diseño grafico de una agencia de publicidad.
Al cumplir 18 años ingresa a la Escuela Nacional de Artes Visuales “Manuel Belgrano” en la que se gradúa en 1964 con el título de Maestro Nacional de Artes Visuales. En dicha escuela entabla una larga amistad con quien será su guía: el maestro Antonio Pujía. Al terminar sus estudios regresa a su antiguo empleo como diseñador grafico dedicando solamente las noches al dibujo y la pintura.
En 1976 gracias al apoyo que recibe del poeta y crítico Rafael Squirru realiza su primer exposición individual en la Galería Dorival. Dos Años después contraerá matrimonio con la arquitecta Nora Blum quien lo acompaña en la decisión de abandonar su empleo como diseñador grafico para dedicarse de lleno a la pintura y la docencia en su taller de Acassuso. Deslumbrado por Max Ernst su obra posee por aquel entonces un clima surrealista y dentro del escenario de sus cuadros las enigmáticas figuras humanas tienen la misma preponderancia que la naturaleza. Dijo Rafael Squirru sobre su obra: “Calma, contemplatividad, serenidad budista es lo que emana de estas obras de rara pulcritud formal y de no dudosa belleza”
Dedicado con exclusividad a la pintura y a la enseñanza, su pintura se va consolidando en tratamiento realista del paisaje arribando a una imagen de elaborada factura en la que abundan los refinamientos formales, un elaborado empleo del color del cual extrae sus máximas posibilidades expresivas que otorgan un clima singular a su pintura con una gran cualidad sensible.
Sus paisajes son el fruto de un lento trabajo que combina observación directa del natural con un sentido imaginativo que desplaza los lugares y los detalles originales del sitio elegido para transformarlo en una nueva creación signada por la imaginación.
En 1988 obtiene el Primer Premio Ezequiel Leguina al mejor paisaje por su obra “Tarde gris” en el Salón Nacional e inaugura su primer muestra en Zurbarán.
Mostró sus obras  en exposiciones individuales y colectivas en Washington, Boston y otras ciudades del Estados Unidos, en Panamá, España e Israel.
Con Nora su mujer solía viajar en su Fiat 1500 recorriendo la franja costera de la provincia de Buenos Aires, cuyo paisaje ha reflejado en innumerables obras.
Carlos es un hombre tranquilo, sosegado, un gran amigo. Pertenece a la estirpe de los solitarios y posee una personalidad que huye a las estridencias. Su arte refleja este sello.
Sencillamente creo que inscribir a Scaglione en una escuela o tendencia, es un cometido tan inútil como invalido, su pintura mueve a la  reflexión exaltando de la naturaleza sus virtudes y es entregado con la generosidad de quien ha asumido el Arte como un instrumento de paz para el disfrute de todos.