Hace unos días se vendió en 90 millones de dólares la obra más cara de un artista contemporáneo, el británico David Hockney (81). Curiosamente fue promocionado que se vendía sin reserva (ni base) y al mejor postor, si fuera así se podría haber vendido también en unos pocos dólares…, pero se vendió en la suma que el mercado manejaba. Desde hace unos años la mayoría de las obras millonarias que salen a la venta tienen garantía de compra por parte de la casa de remates o bien por terceros interesados en ella. A veces, como ocurrió el año pasado, venden un Modigliani en 157 millones pero la casa de remates no recibe nada y lo que gastó en la promoción de la misma fue todo a pérdida, lo mismo le paso con un Picasso y la pérdida se vio reflejada en el balance.

La nota completa escrita por Ignacio Gutiérrez Zaldívar pueden leerla en El Cronista.

Fotos:

Hockney promocionado como “sin base” y al mejor postor.

Modigliani de 157 millones, con pérdida para la casa de ventas.

Subastas millonarias con el 70% garantizado.