Cuando a fines del Siglo XIX, Edvard Munch en Noruega y James Ensor en Bélgica, trabajaban su personal arte, no sospechaban que con sus obras motivarían a cientos de artistas que deseaban expresar no lo que veían sus ojos, como lo hacían los impresionistas, sino aquello que pensaban en su psique o interior. Fue en 1910 que un crítico checo inventó el término Expresionismo para enfrentarlos a los Impresionistas, pero curiosamente Ernst Kirchner, Franz Marc, Jawlensky y Kandinsky, sus principales representantes, nunca se consideraron expresionistas.

La nota completa escrita por Ignacio Gutiérrez Zaldívar pueden leerla en El Cronista.

Fotos:

Egon Schiele, Cardenal y Monja.

Exposición de “arte degenerado”.

Un colorido Emil Nolde.