A Velázquez lo ponen a estudiar con Pacheco, que era un gran teórico y no tan buen pintor. A los 18 años ya recibe su patente de pintor y también se casa con una niña de 15 años que era la hija de su maestro Pacheco. Sus primeras pinturas son algo tenebristas y nos recuerdan a Caravaggio, cuyas obras no conocía y posiblemente las conoció en Roma cuando viaja diez años después. A los 24 años viaja a Madrid que tenía a muchos andaluces en la casa real con el Rey Felipe IV, quien tenía solo 6 años menos que Velázquez, y el más influyente era el Conde-duque de Olivares, quien lo hace pintor del rey y de la Corte, esto le da una gran tranquilidad económica, pero lo único que importaba para Velázquez era ser noble y desgraciadamente el único dudoso antecedente que tenía era el abuelo paterno y era en Portugal.

La nota completa escrita por Ignacio Gutiérrez Zaldívar pueden leerla en El Cronista.

Fotos:

Las Meninas.

La Venus en el Espejo.

Juan de Pareja.