En la Argentina lo fueron Antonio y Mercedes Santamarina, que llegaron a vender campos para comprar arte; luego lo fue Mario Hirsch, la cabeza del grupo Bunge & Born, que regalaba a la gente que trabajaba con él, obras de Molina Campos; también lo fue Amalita Lacroze quien compró la obra más cara en su momento, en 1980, en 7 millones: el fabuloso Turner que puede verse en Puerto Madero en la Colección de Arte Amalia Lacroze de Fortabat. También una extraordinaria colección de impresionistas y de pintura argentina ha formado Carlos Pedro Blaquier y en los últimos años Eduardo Costantini ha iniciado una importante colección de arte Iberoamericano.
La nota completa escrita por Ignacio Gutiérrez Zaldívar pueden leerla en El Cronista.
Fotos:

Rauschenberg de 88 millones comprado por Alice Walton.

Tríptico de Francis Bacon inspirado en la Orestíada de Esquilo.

Picasso vendido en 103 millones de dólares por Christie’s.